Lynn Margulis aguarda mi llegada en un despacho del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Nada más cruzar el umbral de la puerta y saludarme, vaso de agua y caramelos para la tos en mano, me hace una advertencia: “Casi no puedo hablar, tengo bronquitis”. Nadie lo hubiera dicho después de una hora de efusiva conversación a pesar del esfuerzo que supone hablar en español. Y es que a la “embajadora de las bacterias”, como la llaman algunos, le sobran energías cuando se trata de defender sus teorías científicas, de criticar a sus colegas de profesión más dogmáticos o de atacar la política represora de su país, Estados Unidos.

Publicado en la revista Integral en agosto de 2006

Puedes leer la entrevista aquí

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