En Finlandia, una visita al médico de familia cuesta 13,8€. Una hospitalización le sale por 75€ diarios a un irlandés. Eso sí, el paciente solo paga los diez primeros días: a partir de entonces la factura corre a cargo del Estado. Portugal cobra 20€ por los servicios de urgencias hospitalarias, a excepción de algunos colectivos. Ningún país de la Europa de los 15 –el grupo histórico de los principales países de la UE- tiene un sistema sanitario tan generoso como el español, donde los pacientes solo pagan, y parcialmente, los medicamentos. Sin embargo, cada vez que en nuestro país aparece la palabra “copago” como tema de debate, se alzan muchas voces en contra. ¿Por qué?
Publicado en la web del diario La Vanguardia en abril de 2017
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*La fotografía aparece en el artículo y es de Àlex Garcia