Cuenta la leyenda que, en mayo de 1543, Nicolás Copérnico se encontraba en su lecho de muer te cuando cayó por primera vez en sus manos un ejemplar impre so de su obra magna. El anciano, grave mente enfermo a causa de una apoplejía, despertó repentinamente, miró el libro, en el que había invertido 25 años de su vida, y finalmente murió en paz. Los his toriadores dudan de la veracidad de este episodio, porque hacía tan solo un mes que el texto se había llevado a imprimir a Núremberg, localidad alemana situada a mil kilómetros de donde residía Copérni co, Frauenburg (en la actualidad, From bork, en el norte de Polonia).
Por lo tanto, es posible que, aunque por poco, nunca llegara a ver publicado De revolutionibus orbium coelestium (“Sobre las revoluciones de los orbes celestes”), en el que el científico postuló que es la Tierra la que gira alrededor del Sol, y no al revés, como se creía hasta entonces. La teoría heliocéntrica no solo cambió de manera radical nuestra forma de enten der el Universo –de hecho, hoy en día todavía utilizamos la expresión “giro copernicano” cuando queremos indicar un gran cambio en el comportamiento o la manera de pensar–, sino que puso los cimientos de la llamada Revolución Cien tífica en la época del Renacimiento.
Publicado en la revista Historia y Vida en junio de 2018
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