El momento más esperado de la ceremonia de apertura de unos juegos olímpicos es, sin lugar a dudas, el encendido del pebetero. En este sentido, es posible que la próxima edición, que se celebrará en Tokio en el verano de 2020, vaya a ser la más original de la historia de esta competición deportiva. Y es que el encargado de dar el último relevo será Skydrive, un coche volador que se elevará hasta lo más alto del estadio japonés para prender la llama. 

El vehículo, desarrollado por la startup Cartivator con el apoyo de Toyota, será 100% eléctrico, y dispondrá de varias turbinas para ascender desde el suelo hasta una altura de 150 metros. La velocidad en vuelo podrá alcanzar los 100 km/h, pero también tendrá la posibilidad de mover- se por tierra a 60 km/h. 

Más allá de los Juegos Olímpicos, el gobierno japonés y una serie de empresas tecnológicas y automovilísticas han acordado una hoja de ruta que sitúa el próximo 2023 como el punto de partida para la comercialización de coches voladores. Eso sí, debido al elevado precio del Sky- drive –en torno a los 397.000 euros–, la idea, en un principio, es potenciarlo como vehículo compartido. 

Aunque pueda parecer una utopía, lo cierto es que, en la actualidad, el sector de la automoción se enfrenta a un cambio sin precedentes que transformará por completo la industria y el comportamiento de los usuarios. Los expertos coinciden en señalar que los coches del futuro –nada lejano– serán eléctricos, autónomos, conectados y compartidos. 

Publicado en un especial Automoción de la revista Historia y Vida en mayo de 2019

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