En 1965, André-François Raffray cometió un error del que se arrepentiría toda su vida. El abogado francés, que por entonces tenía 47 años, firmó un contrato de vente en viager, una práctica que consiste en pagar una suma de dinero mensual a una persona mayor a cambio de quedarse con su vivienda tras su muerte. Poco podía imaginar entonces que la propietaria, Jeanne Calment, iba a vivir hasta los 122 años. Es más: Raffray murió antes que la anciana, y su viuda tuvo que seguir pagando los 2.500 francos al mes pactados. Cuando la familia se hizo con la vivienda, ya habían pagado el doble de su valor real. Fue mala suerte. Calment es una de las personas documentadas más longevas de la historia. No obstante, aunque su caso pueda parecer excepcional, parece que no estamos tan lejos de envejecer cada vez más despacio hasta alcanzar, no ya los 122 años de la francesa, sino incluso los 150. Algunos expertos aseguran que la esperanza de vida de los recién nacidos es ya de 100 años. 

Publicado en la revista National Geographic Ciencia en mayo de 2019

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