Cuenta el Antiguo Testamento que, en tiempos prediluvianos, la tierra estuvo habitada por hombres gigantescos. “Por aquel entonces, había gigantes en la tierra, y también los hubo después de que los hijos de Dios se unieran a las hijas de los hombres y ellas les dieran hijos: éstos fueron los héroes de la Antigüedad, hombres famosos”, señala el pasaje 6:4 del Génesis. La gran aceptación popular de esta teoría le sirvió al empresario George Hull para crear uno de los fraudes más sonados de todos los tiempos, el del gigante de Cardiff, un supuesto humano fosilizado de medidas descomunales encontrado en el pueblo estadounidense de Cardiff en 1869.
Publicado en la revista Historia y Vida en marzo de 2010
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