Fue uno de sus primeros recuerdos de infancia: su padre, médico de pueblo, desviviéndose por sus pacientes. Y bien temprano llegó a la conclusión de que de mayor quería ser como él, un personaje importante, adorado y respetado por su trabajo. Es el origen de la vocación de alguien que ha dedicado toda su vida a la medicina y que es un referente para muchos profesionales en Cataluña. Ahora ha querido compartir estas experiencias escribiendo un libro, “Ser médico. El arte y el oficio de curar” (Plataforma). A pesar de sus múltiples cargos y ocupaciones, el doctor Miquel Vilardell (Barcelona, 1946) sigue poniéndose la bata blanca una vez por semana para atender a los pacientes que acuden al Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Vall d’Hebron, del que es jefe.
Publicado en el diario Público en abril de 2009
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