La visita al dentista es para muchas personas una de las experiencias más traumáticas que puedan existir. Y eso que actualmente el dolor es ocasional… Imaginemos, por un momento, lo que debía de suponer una simple muela picada para el hombre primitivo. Sin anestesia. Sin antibióticos. No solo podía convertirse en una auténtica tortura, sino incluso causar la muerte. 

El dolor y los intentos para erradicarlo o, al menos, aliviarlo han acompañado al hombre desde el principio de los tiempos. Huesos fracturados, tumores, degeneración en articulaciones, sífilis, cráneos trepanados. Los esqueletos humanos prehistóricos llevan ya el sello imborrable de enfermedades extremadamente dolorosas. 

Publicado en la revista Historia y Vida en marzo de 2018

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