En abril de 2010 el espacio aéreo europeo se sumió en el caos. Cuando el volcán islandés Eyjafjalla entró en erupción, el cielo se cubrió de una gigantesca nube de cenizas. En los dos primeros días, 1,3 millones de pasajeros se quedaron en tierra por la cancelación de más de veinticinco mil vuelos distribuidos en rutas por todo el mundo. En su momento, se habló de una crisis similar a la registrada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Pero este episodio quedaría como una simple anécdota comparado con lo que podría llegar a ocurrir en otro rincón del planeta.
Publicado en la revista Historia y Vida en marzo de 2012
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