En 1783 la pianista austríaca Maria Theresa von Paradis deleitaba con su talento musical a media Europa. “¿Cómo podía componer e interpretar de forma tan exquisita siendo ciega?”, se preguntaba uno de sus admiradores, Valentin Haüy, un funcionario francés del Ministerio de Relaciones Exteriores. Parte de su éxito recaía en un amigo suyo, el libretero Johann Riedinger, que había inventado para ella la “tabla de composición”, un método de lectoescritura que empleaba alfileres para dar relieve a letras y números.
Publicado en la revista Historia y Vida en agosto de 2010
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