La cultura occidental ha tendido a concebir las emociones como obstáculos para la acción inteligente desde los tiempos de los filósofos de la Grecia clásica, con Platón al frente. Nos han enseñado a ser muy lógicos, a tomar decisiones analizando minuciosamente cada opción de forma racional, a menospreciar la palabra sentimiento por considerarla una debilidad. ¿Cuántas veces nos engañamos a nosotros mismos justificando racionalmente lo que en verdad hacemos por motivos emocionales?

Publicado en la revista Historia y Vida en septiembre de 2007

Puedes leer el reportaje aquí

Compartir:
Tweet
Share

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.