Timothy Ray Brown, un norteamericano de 44 años residente en Berlín desde hace veinte, empezó a encontrarse mal tras un viaje a Seattle, Estados Unidos. Primero creyó que se debía al jet lag, pero luego se descubrió que tenía leucemia, un tipo de cáncer que afecta a los glóbulos blancos, precisamente las células donde se aloja el VIH, infección que padecía desde hacía diez años.
Por sorprendente que pueda parecer, Eckhard Thiel, hematólogo de la clínica universitaria de la Charité, en la capital alemana, logró curarlo tanto de la leucemia como del VIH a través de un peculiar trasplante de médula ósea, tejido que contiene células madre.
Publicado en la revista Historia y Vida en junio de 2011
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