Tiene solo 26 años, pero ya lleva nueve tatuando. Y es que cuando de adolescente entró por primera en un estudio de tatuaje, en su Brasil natal, Emerson Ventura supo de inmediato que ese iba a convertirse en su modus vivendi. Así que a partir de entonces, y habiendo practicado ya el grafiti, empezó a dibujar compulsivamente hasta que, a los 17, le tatuó la palabra ‘vegan’ a un amigo, que se prestó para hacer de conejillo de indias. “Me temblaba el pulso”, recuerda.
En la actualidad, Emerson trabaja en el prestigioso estudio Family Art Tattoo, en Barcelona, en el que realiza impresionantes tatuajes caracterizados por la influencia de la pintura tibetana. Tatuarse no es un acto baladí, puesto que los símbolos, dibujos y letras en la piel rememoran, para siempre, una persona -quizás un familiar, un amigo- o bien un momento que ha tenido un profundo impacto para los que los llevan.
Publicado en el blog de Pixartprinting en diciembre de 2018
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*La fotografía aparece en el artículo y es de Emerson Ventura