La teoría dice que los avances tecnológicos están revolucionando el mundo de la empresa de tal manera que cada vez más empleados pueden realizar sus tareas a distancia, con total autonomía y control de sus propios horarios. Smartworking –‘trabajo inteligente’-, lo llaman ahora. Sin embargo, a la práctica todos sabemos que en España reina la cultura del presentismo, una norma no escrita que dice que hasta que el jefe no se levanta de la silla, nadie sale por la puerta de la oficina.

A pesar de que trabajamos muchas más horas que nuestros vecinos europeos -1.701 de media al año frente a las 1.368 de Alemania, por ejemplo-, España está a la cola en productividad. La consecuencia directa de nuestros horarios de trabajo irracionales es que vamos desfasados y nos falta tiempo para cumplir con todas las obligaciones del día a día.

Publicado en la web del diario La Vanguardia en abril de 2017

Puedes leer el reportaje aquí

*La fotografía aparece en el reportaje

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