Hasta los descubrimientos de William Harvey, las teorías de Aristóteles y Galeno sobre el funcionamiento de los órganos y su movimiento en el cuerpo humano habían imperado en el campo de la medicina. El más importante de ellos, el corazón, pensaban que se encargaba de transformar los alimentos en sangre.
No fue hasta 1628, con la aparición de la obra Exercitatio Anatomica Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus (Ejercitación anatómica sobre el movimiento del corazón y de la sangre en los animales), cuando conocimos la función exacta de este órgano.
Su autor, el médico inglés William Harvey, ha pasado a la historia por ser el primero en describir correctamente la circulación y las propiedades de la sangre al ser distribuida por todo el cuerpo a través del bombeo del corazón.
Publicado en la web del diario La Vanguardia en agosto de 2018
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*La fotografía es una obra de Rembrandt extraída del reportaje