“Los mejores juegos olímpicos de la historia”. Con estas palabras, Joan Antoni Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), clausuraba los juegos celebrados en Barcelona. Durante aquel verano de 1992, casi tres mil quinientos millones de espectadores de todo el mundo quedaron pegados al tele- visor. Nunca antes en la historia un mismo mensaje había sido difundido a tanta gente al mismo tiempo. Alrededor de 102.000 ciudadanos desarrollaron tareas de seguridad, asistencia, transporte o in- formación para los atletas y los visitantes sin cobrar ninguna prestación económica a cambio. Hacía más de un siglo que se había gestando la conciencia olímpica, pero, a pesar de las múltiples candidaturas presentadas, la capital catalana no había tenido la oportunidad de acoger unos juegos hasta entonces”.

Publicado en un especial de la revista Historia y Vida en julio de 2012

Puedes leer el reportaje aquí

Compartir:
Tweet
Share

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.