A Mateo Valero (Zaragoza, 1952) le gusta definirse como “un 4.000”. “Son menos de las horas que trabajo al año”, dice riéndose en su despacho del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), centro nacional dedicado a investigar, desarrollar y gestionar tecnología para el progreso científico. A unos metros de allí una antigua capilla de principios del siglo XX alberga en su interior el MareNostrum, un supercomputador de IBM que desde su nacimiento, en 2004, ha dado soporte a más de 600 proyectos de investigación en áreas de Ciencias de la Vida y de la Tierra, Biomedicina, Química, Ingeniería, etc. Valero huye de los halagos, pero lo cierto es que cuenta con una larga lista de premios en el campo de la arquitectura de computadores.
Publicado en el diario Público en enero de 2009
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*La fotografía es de Edu Bayer