La obra de la poetisa americana Emily Dickinson (1830-1886) ha sido elogiada como una de las más grandes de habla inglesa de todos los tiempos. Lo que quizás algunos de sus lectores no sepan es que es autora de un documento científico que ha servido como fuente de investigación para muchas generaciones de biólogos y naturalistas de todo el mundo. Lo finalizó en 1845, cuando apenas era una adolescente de 14 años que estudiaba historia natural y astronomía en el Mount Holyoke Female Seminary (Massachusetts), materias que luego impregnarían sus poemas. El manuscrito, de 66 páginas, es un catálogo de 424 especímenes de flores silvestres de la zona y que Dickinson se encargó de recolectar, ordenar y prensar, con los nombres de las plantas escritos en latín con una elegante caligrafía.

Es lo que se conoce como herbario, y este, en concreto, está conservado en la biblioteca de libros raros de la Universidad de Harvard y digitalizado para la consulta del público. Recientemente, además, la editorial española Ya lo dijo Casimiro Parker publicó un libro de fotografías del documento acompañadas por una antología de poemas de Dickinson que giran en torno a las plantas, los árboles y las flores, en edición bilingüe.

Publicado en el blog de Pixartprinting en mayo de 2021

Puedes leer el artículo aquí

*La fotografía, del herbario de Emily Dickinson, es de la biblioteca de libros raros de la Universidad de Harvard

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