Stella es una perra mezcla de perro leopardo americano (o Catahoula) y ganadero australiano que cuenta con más de 710 000 seguidores en su perfil de Instagram –puedes encontrarlo como @Hunger4words–. No es la mascota de un famoso ni tampoco hace divertidas poses. Si se ha ganado miles de me gusta en esta red social es porque ha aprendido a comunicarse de una forma sorprendente. Su dueña, Christina Hunger, una terapeuta del habla y el lenguaje de San Diego (EE. UU.), ha ideado un dispositivo de botones de colores parecido al que utiliza para enseñar a hablar a niños pequeños: cada uno corresponde a una palabra diferente que puede describir lugares –como parque–, objetos –pelota–, acciones –comer– y emociones –feliz–.
Hunger inició el experimento cuando Stella apenas contaba dos meses de edad, presionando el botón que decía afuera cada vez que abría la puerta para salir de casa. En poco tiempo, la perra empezó a pisar el botón cuando quería ir al exterior. A día de hoy, Stella puede utilizar, según asegura su dueña, veintinueve palabras y formar oraciones con hasta cinco términos. Las observaciones de Hunger sobre Stella no se pueden elevar todavía a categoría científica, pero no sería la primera vez que el dueño de un perro descubre algo nuevo sobre la cognición de estos animales.
Publicado en la revista Muy Interesante en junio de 2020
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