Julius Robert Oppenheimer, el hombre que dirigió las investigaciones científicas que culminaron en la creación de la bomba atómica, era, en realidad, un inepto en los laboratorios. Su falta de habilidad experimental se convirtió en toda una leyenda, hasta el punto de ganarse el apodo de «Buster Oppie», en alusión a los patosos episodios del cómico estadounidense Buster Keaton. Realizó contribuciones originales a la ciencia, aunque nunca sería un científico de altos vuelos.
Publicado en la revista Historia y Vida en mayo de 2007
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